Cuando las personas mueren, no van al cielo ni al infierno. Continúan existiendo, mientras los vivos los recuerden, en un lugar al que denominan «El Parador». O eso, al menos, es lo que le cuentan a Gabriel cuando despierta tras ser atropellado. Gabriel ha sido un joven hosco y prepotente al que solo echarán de menos su perro Tim y Rocío, la chica con la que mantenía una relación desigual. Por ello, si no quiere ser olvidado y desaparecer, deberá buscar la forma de contactar con ella y conseguir que recupere el manuscrito en el que había estado trabajando, pues está convencido de que cuando se publique será un éxito y le permitirá alcanzar la inmortalidad literaria. ¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar Gabriel para no caer en el olvido Pronto descubrirá que para lograrlo tendrá que aprender a colaborar con los pintorescos personajes que habitan El Parador y forzar hasta el límite las reglas de ese limbo en el que ahora (no) vive, al tiempo que dudará de su salud mental y descubrirá los oscuros secretos que ese lugar esconde. «¿Qué precio estarías dispuesto a pagar para ser recordado ».