Tiene siete a?os y ya conoce el hambre. En la noche polar, su madre ablanda la cuerda que tendrá que ponerle alrededor del cuello. Una boca menos que alimentar podr¡a salvar al resto de la familia. Pero en el último momento, su hermano interviene. Arnarulunguaq vivirá.
A?os después, los blancos se han asentado en su aldea groenlandesa. El puesto comercial que han abierto cambia la vida cotidiana de los inuit. Pero la joven de ojos brillantes solo tiene un deseo: participar en sus expediciones. En 1921, Arnarulunguaq se atreve y parte en trineo tirado por perros por el Lejano Norte con el carismático Knud Rasmussen, al encuentro de los pueblos de ultramar.