El hallazgo de «tres escalones» encontrados bajo el suelo del Santo Sepulcro, hace que la fe de Tomás, hermano lego de un convento franciscano de Jerusalén, se resienta. Por este motivo decide retirarse, durante un tiempo, al pueblo en el que nació su vocación religiosa.
En la obra, características emocionales como felicidad y amor; espiritualidad o mundanidad; distanciamiento y olvido, son variables anímicas que influirán en los personajes que en ella aparecen, y que determinarán sus vidas.